Opinión

México, tan lejos de Dios y tan a merced de la 4T

  • 11/03/2020
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Mientras algunos de sus ideólogos buscan nuevas palabras para darle justificación social, racionalidad política y mejores argumentos económicos al régimen-gobierno de la 4T, ¿Otros en ese círculo se atreverían a decirle al Presidente que después de 15 meses de “transformaciones” hoy tenemos objetivamente no más, sino menos Estado?

¿Y que el debilitamiento real del Estado y el deterioro de la institucionalidad promovida por la 4T –no “los conservadores”– son los factores que mejor explican el descenso en la aceptación presidencial, y una nueva y reactiva frustración que parece brotar y expresarse en movimientos sociales organizados, lo mismo que en muestras de reprobación y rechifla que últimamente acompañan al Presidente incluso cuando visita santuarios tabasqueños?

Datos duros:

Con la llegada a México del coronavirus podría pensarse que el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, INER, habría de prepararse a fondo con más presupuesto de la Secretaría de Salud para enfrentar la contingencia viral y sus todavía desconocidos alcances. No es así. El más reciente Informe de las Finanzas Públicas, divulgado por la Secretaría de Hacienda, indica que la Secretaría de Salud registró en enero de 2020 un subejercicio de 3 mil 174 millones de pesos, al gastar sólo 2 mil 465 millones de los 5 mil 839 que se le habían programado para el primer mes del año.

En un país donde 53 millones de habitantes padecen fuertes rezagos en servicios de salud y en calidad de vida ¿cómo sacar del error a quienes califican como “ahorro” el incurrir en subejercicios presupuestarios que solamente evidencian impericia grave, irresponsabilidad o incapacidad administrativa sancionadas por las leyes, incluso en la llamada “etapa neoliberal”?

Dos organismos de control presupuestario directo, como el ISSSTE y el IMSS presentan también en ese informe de la SHCP subejercicios de 5 mil 944 millones de pesos, el primero y de 908 millones el segundo. En conjunto, el gasto público federal del gobierno que más invoca la primacía y los derechos de los pobres registró en enero una disminución del 3.9 por ciento con respecto al de enero 2019.

El tamaño del retroceso en algunos servicios de salud es el que da certeza a la sensación de una demolición de las instituciones del Estado y del incumplimiento de sus deberes sociales. El contraste es notable entre esos datos y los del gasto expansivo dirigido a programas con chanfle electoral directo, como es el realizado por la Secretaría del Trabajo en el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, que pasó de 103 millones de pesos en enero 2019 a 1 mil 123 millones el primer mes de este año.

Las estancias para mujeres víctimas de violencia o las guarderías infantiles organizadas por la sociedad –debilitadas y aquejadas desde antes de 2019 por la insuficiencia de recursos, y afectadas por corrupción e ineficiencia– requerían de una cuidadosa cirugía mayor. Lo que han encontrado de parte de un gobierno que pregona su compromiso popular ha sido su desaparición y muerte, ¿de qué se extrañan quienes escuchan el reclamo de mujeres hoy más abandonadas que antes a su suerte frente a la violencia, o supeditadas a encargar a los hijos con algún vecino o carentes de medicamentos para enfrentar la terrible realidad que sigue siendo el cáncer en nuestro país?

Bajo pronósticos de un gasto público que se verá aún más limitado por la caída en la actividad económica y la menor captación fiscal, México espera un compromiso más real y no dogmático del gobierno federal en la defensa verdadera de lo público, en la recuperación del rumbo de las inversiones productivas, del crecimiento, el empleo y el desarrollo, de los servicios de salud, de la seguridad pública y del bienestar que se mide con indicadores generales, no con aplausos en espacios controlados, pero que terminan en abucheos.

Las mujeres maltratadas, violadas, heridas y asesinadas reflejan una tragedia agravada por la duda de la legitimidad de su lucha y por la indiferencia desde sectores del gobierno que las habían apoyado para lograr el respeto a sus derechos esenciales. La marcha del día 8 y el paro del día 9, organizados por mujeres, han de ser una nueva y fuerte sacudida a la conciencia nacional e internacional sobre la violencia de género en toda su amplitud.

Se duda de la autenticidad del movimiento de las mujeres porque han exhibido la incapacidad gubernamental de la 4T, muy poco empática con los dramas y tragedias cotidianas. También se desatiende a las mujeres desde la indiferencia de un movimiento-partido que no registra su presencia ni su reclamo, tan enfrascados como están en la 4T en sus luchas intestinas, resultado del egocentrismo y de las ambiciones que ya recuerdan y recrean las del peor priismo de la historia.

Si el podio mañanero, convertido en púlpito, permanece en la recitación de dogmas y salmos o en la cansada repetición de buenas intenciones; si quien puede dar todavía una oportuna corrección de rumbo no lo hace, el país ahondará su estancamiento y será más vulnerable a las convulsiones que se dibujan y a las que se avecinen dentro y fuera del territorio nacional. En ese caso, pobre México, tan lejos de Dios y tan a merced de la 4T.