Opinión

Retos en la Educación Virtual: Maestros preparados y empáticos

Fomentar valores, escuchar, orientar y brindar confianza.

  • 27/04/2020
  • Escuchar

Derivado de la declaratoria  de emergencia que se instauró en México por el coronavirus, se tomaron diversas acciones, entre ellas se decretó que niñas, niños, adolescentes y jóvenes no acudieran a guarderías, escuelas y universidades, para evitar que pudieran contraer y detener la propagación de la enfermedad.  Según datos del Instituto Nacional para la evaluación de la educación (INEE), en nuestro país, esta medida provocó que más de 30 millones de alumnos de nivel básico, medio superior y superior, suspendieran las clases para resguardarse en sus hogares.

Como consecuencia de ello estudiantes, docentes, madres, padres y Universidades asumimos un nuevo reto, iniciar de manera conjunta e incluyente un proceso de enseñanza de manera virtual, indispensable para que la educación continúe, al respecto no puede dejar de mencionarse la problemática que afecta  tanto a estudiantes como a diversas zonas del país en las que no cuentan con acceso a una computadora o al internet, también hay que considerar que muchos docentes no tienen las habilidades tecnológicas,  conocimiento ni la formación necesaria para enseñar en línea y por último, que algunas instituciones escolares no cuentan con plataformas digitales para la enseñanza on line, pero esa,  esa es otra historia.

Aunque la enseñanza en línea no es algo nuevo, debemos ser consientes que muchos no la conocían, pero esta situación nos ha obligado a estudiar no tan sólo nuestras asignaturas, sino que de un día para otro ahora también nos preparamos en el Aprendizaje a través de la educación virtual, que se centra en el estudiante como protagonista de todo el proceso y permite fortalecer la adquisición de habilidades y conocimiento; tiene  tres elementos: APB o aprendizaje basado en proyectos, Rol del docente y Metodología en la virtualidad; en el APB el profesor cambia de rol, pasa a ser tutor y a su vez tiene tres elementos: ser facilitador, ser aprendiz y ser evaluador; como facilitadores proporcionamos información, documentos y recursos tecnológicos para fortalecer el aprendizaje; como aprendiz, debemos reconocer que no tenemos todo el conocimiento, no lo sabemos todo y esta parte me parece muy oportuna, ya que ante este panorama podemos asumir de manera honesta que hay muchas cosas que ignoramos en materia de informática, de manera particular agradezco a mis alumnos porque ellos  también me enseñan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación; por último como evaluador, no se trata sólo de calificar y ver que se cumpla con lo planeado, sino de tener apertura a un proceso de reflexión mediada, donde no sólo se evalué lo que se  está enseñando, sino que verifiquemos cómo lo están  haciendo y sí lo están entendiendo ya que este aprendizaje es para la vida, debemos poner atención en todos para que nadie se quede rezagado, debemos escucharlos, atender sus requerimientos y solicitudes, en esta etapa se pasa de docente a ser docente tutor.

Como lo señalé líneas anteriores no tengo formación en la pedagogía ni en la informática, solo soy una apasionada del derecho, amo mi profesión y por ello en mis clases trato de contagiar este gran amor, Dios me brindó la oportunidad de hacer algo que amo: ser abogada; en este sentido debo  precisar que me interese en escribir este artículo, derivado de los comentarios que leí en redes sociales, quejándose de este sistema, de los maestros, del exceso de tareas (también los padres se quejan),  de lo complicado que les parece tener que dar seguimientos a las actividades en casa y sinceramente me llamó la atención, considero que no se trata de tener una actitud de animadversión hacía el sistema o al maestro,  debemos estar consientes que esta situación nos agarró por sorpresa a todos.

Veamos de que se quejan: que los maestros encargan tareas de manera excesiva, las quejas de los padres de niñas y niños de primaria, dicen algo que tiene lógica, qué cómo van a enseñar en casa algo que ellos  no saben; por su parte las quejas en Secundaria,  Bachillerato y Universidad es que les encargan mucha tarea hecha  a mano sin considerar que tienen otras materias, que tienen mucho que leer, que el maestro no explica bien frente a la cámara, seguido de un largo etcétera, por su parte los maestros alegamos en nuestra defensa que tenemos programas que cumplir en plazos determinados,  en este sentido el llamado es a la solidaridad, debemos ser un solo equipo  porque la educación no se puede detener.

Con toda honestidad y humildad, como maestros de este proceso de educación on line, estamos enseñando pero tambien aprendiendo, consientes de que en el mismo, se requiere compromiso y mayor dísciplina tanto por parte del estudiante y  por parte del maestro, que deberá hacer uso de su ingenio y creatividad para desarrollar aprendizajes y metodologías en la virtualidad, pero además debe asumir el rol del docente tutor, ser empático con las nuevas generaciones, enseñar escuchando sus inquietudes, fomentar el trabajo colaborativo, que no se genere un clima de desconfianza por el hecho de qué no estamos viendo al estudiante entonces no sabemos si copió o no; ésto no debe ser así, debemos abandonar esas ideas retrogradas e inquisitorias, no olvidar que este nuevo sistema de enseñanza  también es complejo para ellos, por lo tanto deben ser y sentirse apoyados, por qué en lugar de desconfiar no fomentamos los valores como la integridad, la honestidad, la responsabilidad, confianza, respeto, etc.,  por qué no platicamos con ellos,  por qué no los escuchamos y dejamos que nos escuchen, por qué no decirles que son nuestra esperanza, que confiamos  en que seguirán adelante enalteciendo nuestras profesiones para cuando nosotros ya no estemos o no podamos ejercer.

Esta pandemia no debe provocar una fractura en la relación alumno-maestro, sino todo lo contrario, debe fortalecer nuestros lazos de solidaridad, compromiso, inclusión y respeto, nos debe dejar una enseñanza y una experiencia de cómo pudimos salir adelante en medio de tantas dificultades y de cómo todos  juntos aprendimos a superarlas, las nuevas generaciones deben crecer con pleno conocimiento y convencimiento de que están preparados para asumir responsabilidades porque les hemos brindado oportunidad y confianza y en el futuro podrán decir a sus hijos y nietos, que en el año 2020 en la crisis de la pandemia, ellos ayudaron en la construcción de un nuevo modelo de enseñanza.

Dra. Minerva Cobos Lucero.