Opinión

Ejecutivo: fuera manos del INE

A menos de un año de celebrar el proceso electoral intermedio de este sexenio, estamos atrapados por la incertidumbre, el dolor y sufrimiento

  • 07/07/2020
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Por las víctimas de la pandemia, en esas condiciones sanitarias y económicas graves e inéditas, el gobierno federal prepara el nuevo zarpazo, ahora contra el Instituto Nacional Electoral, INE, el árbitro electoral cuya imparcialidad y confianza tanto ha costado edificar en un proceso reformista y de apertura democrática cuyo arranque se remonta medio siglo.    

Si hemos visto con la 4T el devenir de un gobierno nacido de la esperanza de cambio que hoy no ata ni desata, ni ha logrado generar condiciones que den más valor a la economía mexicana, que no encauza el esfuerzo social hacia el crecimiento y el desarrollo, es un deber mirar las repetidas amenazas al árbitro electoral, hechas incluso bajo la forma grosera de querer "verificarlo" para controlarlo desde el propio Poder Ejecutivo federal.

Las intermedias de 2021 serán las elecciones de más cargos federales y locales de la historia, se elegirá a 500 diputados federales, 15 gobernadores, 1,063 diputados locales y 1,921 presidentes municipales y alcaldes; los electores registrados superan 95 millones.

Mientras Morena consolida su alianza con el PT y el PVEM, el presidente radicaliza su discurso de polarización en la que incluso su alter-ego "científico", López-Gatell lo secunda al extremo de culpar a los ricos de la pandemia.

El desgaste gubernamental por el mal manejo en economía, seguridad y salud es mayúsculo y su aprobación ha caído más de 20 puntos, para ubicarse en 46, por debajo de los registros de tres gobiernos anteriores en ese mismo periodo. La 4T no la tiene fácil, como tampoco la tuvieron   los cuatro últimos gobiernos priístas y panistas en comicios intermedios.

Esta semana el presidente dibujó la amenaza contra el INE. Conocemos su camino para desnaturalizar y cooptar instituciones autónomas, que no le gustan porque no las controla. Fue incluso la institución clave que garantizó y reconoció su triunfo. Si en 2018 agradeció a Peña Nieto por no haber interferido, eso es lo que esperaríamos de él los mexicanos.

¿Le molesta el alto costo relativo de las elecciones federales?, que se dirija a la Cámara de Diputados para que allí se discuta el presupuesto, nadie votó por él para presentarse ahora como vigilante electoral. El presidente no puede ser quien supervise el presupuesto del INE, una facultad que le corresponde a la Auditoría Superior de la Federación. Ojalá el ciudadano en 2021 sepa que ningún costo es comparable con la destrucción de la democracia. El desmantelamiento del INE sería una puñalada a México, un retroceso de 50 años en el respeto y garantía del derecho a sufragar.

De los partidos de oposición seguimos viendo muy poco avance, no han sido un digno contrapeso en el Congreso ni en los medios, para evitar las erráticas decisiones gubernamentales. Sólo MC ha salido a dar la cara apoyando al gobernador jalisciense Alfaro y a los ocho gobernadores aliados en el reclamo por lograr un nuevo pacto fiscal. PAN y PRD iniciaron pláticas para establecer una alianza electoral y dejar esa puerta abierta a los demás partidos.

El proceso electoral obedecerá no sólo a la calidad y entusiasmo que puedan despertar los candidatos, sino a una suma de muchos factores y variables que influirán en los resultados de la votación, entre otros la publicidad, las redes sociales, los medios, los organismos patronales, sindicatos y presupuestos de campaña.

Toda elección intermedia es un ejercicio de legitimación o deslegitimación del gobierno en turno. La derrota de Morena devolvería el equilibrio de poderes e incluso puede ser preludio para la revocación de mandato, ya inserta en la Constitución.

El elector puede desde ahora responder qué tan conveniente es mantener el poder absoluto del presidente con Morena para proseguir o no un proceso que hoy mantiene postradas y en reversa las expectativas del país y de sus instituciones.

¿Votará a favor del partido que apoya operaciones como el culiacanazo y la amnistía para delincuentes violentos? ¿Desean que siga creciendo la impunidad? ¿Que continúen los escándalos de la nueva corrupción en niveles altos del gobierno federal? ¿Aprueba la gestión pública ante la pandemia que rebasa 23 mil personas muertas y 191 mil contagios confirmados? ¿Estará de acuerdo con un gobierno que no apoya e incluso combate el crecimiento económico formador de empleos?

¿Un gobierno que polariza y divide a los mexicanos en lugar de unirlos?

Que el elector se pregunte si en estos 18 meses de gestión se alimenta mejor o está menos inseguro y más sano. Igualmente si tiene más ahorros o un empleo más estable. Y así, que vote y rompa el espejismo de los distractores mañaneros.

La organización y vigilancia electoral corresponde exclusivamente al INE, fuera manos del Ejecutivo en el proceso electoral.  


Notario, exprocurador General de la República