Opinión

¿Cómo se moderniza un partido político?

José Antonio Sosa Plata

  • 17/08/2017
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¡Vaya sorpresa! En su 22 asamblea general, el PRI dio una noticia inédita con las reformas que aprobaron. Lo que hasta hace algunos años era impensable, imposible e impronunciable, hoy se constituye como una gran oportunidad que debería ser aprovechada.

La modernización de este partido es viable

La reforma que permitirá contender por las candidaturas a priistas con menos de 10 años de militancia y a independientes; la obligación de que los aspirantes a un puesto de elección popular presenten su #3De3; la ampliación de espacios para los jóvenes; la posibilidad de conformar gobiernos de coalición y la eliminación de los llamados "chapulines" en el Poder Legislativo, son cambios profundos.

Sin embargo, las buenas intenciones no son suficientes

Tendremos que esperar algunos meses para saber si su máximo líder, el presidente Enrique Peña Nieto y la dirigencia del instituto político van en serio con las transformaciones anunciadas.

"Los candados son cosa del pasado"

Con esta frase, Enrique Ochoa, el presidente nacional del PRI, se refirió al proceso de modernización que se está impulsando no solo con miras a la elección 2018, sino a la visión de largo plazo que se está definiendo para el partido.

Para algunos, la nueva ruta era inevitable

En caso de no dar ahora un golpe de timón, la derrota para el 2018 sería el único desenlace posible. Quienes así lo piensan, consideran que el Presidente Peña Nieto actuó con sentido estratégico y al mismo tiempo en forma pragmática, dejando de lado los rasgos y los intereses autoritarios.

Para otros, se trata de una acción superficial

Quienes así lo consideran ven un acto propagandístico, con el que no cambiará la esencia de un partido vertical y autoritario. Asimismo aseguran que es muy difícil que el PRI pueda cambiar en realidad, no solo para la necesidad que tienen de mantenerse en el poder, sino para seguir siendo una de las tres principales fuerzas del país.

Lo paradójico es que unos y otros tienen razón

Al menos en parte. Primero, porque las reformas no responden a un proceso profundo de modernización, sino a la necesidad de ganarle al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador. Segundo, porque las "candidaturas ciudadanas" no necesariamente se traducen en un cambio del sistema de partidos. Y tercero, por el dominio que los grupos conservadores aún mantienen en el instituto político.

Mientras tanto, cabe el beneficio de la duda

La gran ventaja que tiene el PRI —y cualquier otro partido que se quiera modernizar— es la libertad electoral que se vive en el país. El número de partidos con que contamos y las oportunidades que tiene cada uno de ganar no las vimos por décadas el siglo pasado.

Hoy, el voto es libre y directo

Además está protegido por instituciones que han resuelto los fraudes y controversias en el marco de la ley. Para decirlo claro y en pocas palabras: sin esta base sólida sería imposible hablar de un proceso de modernización de cualquier partido.

Pero a México le falta calidad en la #Democracia

Y para consolidarla es imprescindible la modernización transversal del sistema de partidos. Si solo uno se moderniza es insuficiente. Desde ya, las instituciones electorales tendrían que trabajar en forma más intensa para lograr tan importante objetivo.

Para modernizar hay que romper el paradigma actual

Un partido moderno empieza por democratizarse desde adentro. La agenda de la sociedad debería ser su prioridad y esta tendría que subordinar los intereses personales y de grupo. El cambio constante, adaptado a la velocidad de las transformaciones tan intensas que vivimos en la actualidad y no debería generarle a su dirigencia dudas ni temores.

La formación de cuadros es una actividad obligatoria

Sin embargo, no puede quedarse en capacitaciones coyunturales ni express. El esfuerzo de militantes y simpatizantes tiene que ser reconocido y apoyado sin importar la antigüedad que se tenga en el partido.

En un partido moderno los poderes fácticos no definen la ruta

La transparencia y la rendición de cuentas son obligatorias y también una convicción de quienes gobiernan o aspiran a un cargo de elección popular. El debate innovador, ágil, inteligente y de auténtico contraste con sus adversarios es parte de la cotidianidad.

Las campañas sucias no forman parte de su #Estrategia

Para ganar tampoco necesita del uso ilegal de los recursos públicos. Mucho menos rebasar el tope establecido de los gastos de campaña. El uso que hace de medios, recursos e instrumentos aprovecha las enormes ventajas que ofrece el nuevo ecosistema de Comunicación política.

Un partido moderno no tiene nostalgia por el pasado

Por el contrario, fija rumbos y crea visiones de un mejor futuro para todas y todos en el mundo globalizado. Entre otras muchas cosas, habla de frente a la ciudadanía y compite con esquemas alejados del clientelismo, la coacción o la compra del voto. La lista es más amplia y no se agota con lo dicho hasta aquí.

¿Será posible que algún partido lo logre en el corto plazo?

Preguntas y comentarios a sosaplata@live.com

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