ESTADOS

Me cuesta subir escaleras, pero soy sobreviviente que venció al covid

Enrique Ochoa, de 41 años, fue el primer paciente de Covid-19 hospitalizado de gravedad en la ciudad de Veracruz

  • VÍCTOR M. TORIZ
  • 06/11/2020
  • 20:27 hrs
  • Escuchar
Me cuesta subir escaleras, pero soy sobreviviente que venció al covid
Enrique Ochoa sobrevivió al Covid-19 tras ser el primer paciente con síntomas de gravedad en la ciudad de Veracruz

En la casa de la familia Ochoa González se recibe con un tapete desinfectante y una porción de gel antibacterial en las manos, el dinero que ingresa a su negocio es lavado con agua y cloro, lo mismo que todos los productos que entran del exterior.

Pero con la pandemia activa en el país, que en Veracruz dejó hasta este 5 de noviembre 5 mil 68 muertes -mil 51 en el puerto jarocho-, teme por su esposa e hijo, quienes usan cubrebocas todo el tiempo que lo acompañan a la entrevista.

"Me cuesta subir las escaleras, pero soy un sobreviviente al covid, afortunado porque recibí el tratamiento médico adecuado y aquí estoy" dice.

Enrique Ochoa visitará en los próximos días a su neumólogo para valorar las secuelas que dejó el covid-19 en su organismo, hasta ahora sabe que le cuesta subir un segundo o tercer piso, y se siente sofocado con actividades físicas pesadas.

Hace ocho meses que Enrique Ochoa, de 41 años, se convirtió en el primer paciente de Veracruz que fue hospitalizado de gravedad por las complicaciones que causó el covid en su cuerpo.

“Hace seis meses cuando a mí me tocó había mucha gente que no creía, ahora nos ha tocado ver de cerca uno o más casos, por supuesto que me siento un sobreviviente, sobreviviente y afortunado por el tratamiento que recibí”.

Otras secuelas más graves fueron en lo social, su familia fue atacada y discriminada cuando los clientes de su negocio de comida, se enteraron que padecía la enfermedad causada por el coronavirus.

“Mi esposa hizo un comunicado y avisó a los clientes que íbamos a dejar de laborar por esto, hubo ataques, hubo gente con pánico, hubo gente que nos relegó porque estaba enfermo, porque decía esta familia está enferma”, declaró.

El negocio que tiene en casa para mantener a su familia, tuvo que ser cerrado casi dos meses; desde que su estado de salud se complicó por el covid-19, hasta el periodo que le llevó reanudar sus actividades con normalidad.

Al iniciar desde cero el negocio familiar, las ganancias no son las mismas que antes, la crisis causada por la pandemia de covid entre los jarochos, junto con la desconfianza que se mantiene en algunas personas por la enfermedad que padeció, generó una caída en las ventas.

“Hay que aguantar como se pueda, no puedo quitar el dedo del renglón de echarle muchas ganas… Todo el tiempo que estuve internado y otros 20 días más no tuvimos actividad en el negocio, cuando volvimos a dar servicio tuvimos muy pocos clientes, me parece que muchos quedaron con ese temor, pero ahí vamos poco a poco.”

Padecer la enfermedad 40 días

La Secretaría de Salud cataloga a un paciente activo de covid-19 aquellos casos que resultan positivo a la prueba epidemiológica, con síntomas leves o graves y cuyos síntomas empezaron en un periodo no mayor a 14 días, después de ese periodo se consideran pacientes que vencieron la enfermedad.

Sin embargo, Enrique Ochoa afirmó que pasaron 40 días desde que inició con los síntomas graves del covid-19, hasta que pudo recuperarse y retomar sus actividades cotidianas.

De ese tiempo, 20 días los pasó internado en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz, casi todo el tiempo conectado a un respirador artificial por los daños que sufrió en los pulmones.

Su caso fue el primero que llegó a un hospital público de la ciudad de Veracruz con síntomas graves, Enrique considera que tuvo fortuna de que ocurriera así porque tenía toda la atención del personal médico y de enfermería, que se enfocó en su atención todo el tiempo.

“Afortunada y desafortunadamente fui el primero, desafortunadamente porque es una enfermedad terrible, fue un proceso muy doloroso, tanto física como emocionalmente, pero afortunadamente por el servicio de atenciones que recibí, fue de lo mejor.

“Desde que fui dado de alta hice hincapié en eso de que el servicio que me brindaron en el Hospital Regional fue excelente, en esta familia quedamos muy agradecidos con enfermeros, médicos, especialistas, estaban muy al pendiente del caso, supongo que por ser el primero teníamos toda la atención”.

El caso de Enrique Ochoa, fue al mismo tiempo uno de los primeros contagios que ocurrieron en la comunidad, ni él ni algún integrante de su familia había viajado para sospechar que la enfermedad fue exportada.

Hasta ahora no tiene la certeza de dónde se generó el contagio, pero sospecha que ocurrió por el manejo de dinero de su negocio; afirmó que desde que se difundió información sobre la pandemia se tomaron medidas para mantener la sanidad en la elaboración y distribución de alimentos.

Sin embargo, hubo dos días en los que recuerda que el uso del dinero se realizó sin desinfectarlo, periodo que coincide con el tiempo estimado por especialistas para incubar la enfermedad.

El primer síntoma fue una diarrea que persistió por 10 días, al mismo tiempo un dolor intenso en las articulaciones, con una tos que fue creciendo hasta que no le dejaba respirar.

El 24 de marzo fue a su primer chequeo médico, le revisaron pulmones con una radiografía y al día siguiente le aplicaron la prueba para covid que resultó positiva, ese mismo día los síntomas lo obligaron a quedarse internado.

“Yo incluso no podía moverme o hacer cualquier cosa, incluso para comer o cualquier movimiento cuando me aseaban en el hospital me causaba un ataque de tos muy fuerte, era en parte desesperante, porque toses, tomas aire y esa bocanada de aire te hace volver a toser hasta que ya no puedes más volver a respirar.”

“Nunca pasó por mi mente que mi esposo no regresaría”

Itzel González Navarrete, esposa de Enrique Ochoa, afirma que nunca pasó por su mente que su esposo no regresaría a casa. Aunque no pudo estar con él durante el tiempo que estuvo hospitalizado mantuvo siempre información de su progreso.

En las pruebas epidemiológicas que aplicó la Secretaría de Salud a ella y su hijo el resultado fue negativo a covid-19, pero al haber tenido contacto directo con Enrique le recomendaron mantener aislamiento permanente 15 días.

“Nunca me pasó por la mente que él no fuera a regresar, porque los doctores, el personal que me hablaba para dar informes de mi esposo, la verdad me daba mucha seguridad, me decían cosas indispensables como pedir que les firmara una autorización para intubarlo si era necesario, pero nunca tuve duda de que regresaría a casa, sobre todo porque los doctores me dieron mucha seguridad”.

Itzel prefiere dejar a tras los ataques y reclamos que sufrió de personas desconocidas a través de redes sociales por la enfermedad de su esposo, ya que hubo más personas que la acompañaron durante ese tiempo.

Vecinos, amigos y familiares se volcaron en palabras de apoyo, incluso en dejarle despensas afuera de su casa, en el momento en el que tuvo complicaciones económicas por el cierre obligado de su negocio.

“Muchos vecinos me mandaban mensajes para dar ánimos, muchos nos traían despensas y nos la dejaban afuera, la familia también nos apoyó, porque nuestro único ingreso era el negocio y lo tuvimos que cerrar”.

En redes sociales, lo acusaban de mentir sobre su enfermedad

El 14 de abril, fue difundido un video en el que Enrique Ochoa es despedido entre aplausos por personal médico y de enfermería del Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz, luego de conseguir el alta médica.

Dos días después, enviaba un mensaje en su cuenta de Facebook para agradecer la atención que recibió durante su hospitalización, exhortando a la población a atender las recomendaciones de las autoridades en la pandemia que iniciaba en Veracruz, propagada ya en casi todo el país.

Sin embargo, dar a conocer su caso también lo hizo blanco de críticas de personas que no creían en la existencia del coronavirus

“Todavía vemos personas inconcientes, mucha gente que sale sin cubrebocas, cuando leo y ponen que es cosa del gobierno, a él le dijeron que cuanto le pagaron, que cuanto le habían dado de despensas, todavía hay que no cree”, relató su esposa, Itzel González.

Para la pareja la mentalidad de los veracruzanos referente a la enfermedad cambió con los meses, luego de que los casos fueron creciendo con los meses y las muertes se fueron sumando, hasta alcanzar a personas cercanas o conocidas.

Sin embargo, Enrique Ochoa pide no bajar la guardia para evitar un nuevo aumento en los contagios que obligue a un nuevo confinamiento y cierre total de negocios no esenciales.

“Uno piensa que con el simple hecho de no estar tan cerca o con una sana distancia puede no contagiarse, pero la realidad es tener la precaución, en mi casa hay muchísima higiene en las manos, el uso de cubrebocas, todo lo que viene de afuera se desinfecta, hay que sanitizarlo.”