ESTADOS

La guerra que se vive en el PAN de Veracruz

Dos fracciones internas disputan la dirigencia estatal de ese partido con miras a las elecciones del 2021

  • RODRIGO BARRANCO DÉCTOR
  • 14/08/2019
  • 19:56 hrs
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La guerra que se vive en el PAN de Veracruz

Boca del Río, Ver.- El Partido Acción Nacional, en el estado de Veracruz, ha entrado en etapa de guerra por su dirigencia estatal que, en julio, todavía ostentaba el yunista, José Mancha Alarcón, cargo que le fue retirado por orden del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Joaquín Guzmán Avilés, ex secretario de ganadería del gobierno anterior (2016-2018), encabeza el grupo opositor a Miguel Ángel Yunes Linares, su ex jefe en esa administración estatal.

Mientras que los yunistas lo acusan de pactar con representantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el panista logró conjuntar las tribus más poderosas dentro del albiazul: la del senador de la república, Julen Rementería del Puerto y la del diputado federal, Enrique Cambranis Torres.

Sin embargo, la alianza tuvo respuesta inmediata de la familia Yunes, que convocó a una comida en la residencia del ex candidato a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Márquez, ubicada en la Riviera Veracruzana.

Miel sobre hojuelas 

El PAN fue el partido de oposición más fuerte durante los gobiernos priistas de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa. En ese periodo, que duró 12 años (2004-2016), muchos panistas fueron acusados de dejarse coartar por las administraciones estatales, a cambio de prebendas.

Al paso del tiempo, varios liderazgos confirmaron esos rumores al apoyar de manera abierta, directa o indirecta, a los gobernadores priistas, como fue el caso de Gerardo Buganza Salmerón.

El cordobés le ganó la designación como candidato a la gubernatura del PAN a Miguel Ángel Yunes Linares, en el 2004, éste último siempre lo acusó de simular una postura crítica al PRI, para tener una elección fácil.

Aunque Buganza siempre lo negó, terminó como secretario de gobierno de Javier Duarte de Ochoa, seis años después. Luego logró una diputación local que dejó en el 2017, cuando Yunes ya era gobernador.

Otro caso es el de Víctor Alejandro Vázquez Cuevas, alias “el pipo”, uno de los hombres más fuertes dentro del PAN, que fue criticado por tomarse una fotografía a los ojos de los medios de comunicación en el balcón del Palacio de Gobierno, junto al mismo Fidel Herrera.

En las elecciones del 2016, él ya fuera de Acción Nacional, buscó la gubernatura de Veracruz, por el Partido Encuentro Social. En los debates, se concretó a criticar a Yunes Linares.

En ese periodo, el llamado Pipo reconoció que a principios de la década pasada había invitado a Miguel Ángel a unirse al PAN y ahora estaba arrepentido.

Sin embargo, al ganar la gubernatura Acción Nacional, en el 2016, las corrientes de los Rementería, de Joaquín Guzmán y de Cambranis, parecía se habían unificado con los yunistas, pero la miel sobre hojuelas duró dos años.

La guerra

En el 2018, Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo de Yunes Linares, perdió la gubernatura de Veracruz ante el candidato de Morena, Cuitláhuac García Jiménez, lo que empezó a desdibujar la unidad panista que había prevalecido en los dos últimos años.

El primero en marcar su distancia fue el ex secretario ganadero, Joaquín Guzmán Avilés, cuya familia mantiene un cacicazgo en el municipio de Tantoyuca, ubicado en la huasteca veracruzana.

El Chapito, como le conocen al político, contendió por la dirigencia estatal del PAN, que en esos momentos estaba en poder de José Mancha Alarcón, uno de los aliados y hombres más cercanos al yunismo.

En noviembre del 2018, los resultados arrojaron que el actual dirigente seguiría en el cargo, mientras que el opositor impugnó ante el Tribunal Electoral del Estado.

En mayo de este 2019, el TEEV ordenó a Mancha a separarse del cargo, hasta que se realizaran nuevas elecciones internas, pues habían encontrado irregularidades en las votaciones del 2018.

Sin embargo, el Comité Ejecutivo Estatal del PAN de Veracruz le regresó el cargo argumentando que en septiembre había pedido licencia para participar en la contienda interna y al acabarse ese periodo de gracia podía volver a ocupar la dirigencia.

Guzmán Avilés volvió a impugnar, ahora ante las autoridades federales que le dieron la razón y ordenaron a José Mancha, en julio de este 2019, a dejar el encargo hasta nuevas votaciones.

Las comidas de la confrontación 

El PAN tiene previsto que la elección interna a la dirigencia se realice en los primeros días de septiembre, mientras, ambos candidatos (Mancha y Guzmán), se mantienen activos sumando correligionarios.

El Chapito logró sumar a su proyecto a los otros dos liderazgos más fuertes en la actualidad. El grupo de Enrique Cambranis Torres ya había tenido distanciamiento con los Yunes, luego que sus dos diputados locales votaron a favor del juicio político en contra del Fiscal General, Jorge Winckler Ortiz.

Mientras que la agrupación, encabezada por Julen Rementería del Puerto se había mantenido fiel al yunismo hasta la semana pasada, cuando el diputado local, Bingen Rementería Molina, acudió como invitado a una comida de unidad con Guzmán, en una residencia del fraccionamiento Costa de Oro, en Boca del Río.

En la taquiza en honor de Joaquín, realizada en el bastión de Miguel Ángel Yunes, no solo acudió el legislador, también llegó Enrique Cambranis Torres y otras 40 personas más, provocando una reacción en el grupo contrario.

El martes, en el jardín de la residencia de Miguel Ángel Yunes Márquez, ex candidato a la gubernatura, arribaron más de 400 militantes, entre ellos 50 alcaldes de la entidad, que dejaron sus trabajos para acudir al llamado de su liderazgo.

Acompañado de su padre, el ex gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares y de su hermano, Fernando Yunes Márquez, el ex edil de Boca del Río dio todo su respaldo a José Mancha, para la dirigencia del PAN.

“Había estado tranquilo, pero ahora no, ahora me voy a meter a favor de Pepe Mancha (…) Regresa ese fantasma que hubo con Fidel Herrera y Javier Duarte, se quiere meter el gobierno con nuestro partido”, advirtió Miguel Ángel Yunes Márquez.

Y sentenció:

“Los que se fueron, que Dios los bendiga, a los traidores, ni el Diablo los quiere”