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Kalli Luz: 14 años empoderando indígenas en la Sierra de Zongolica

La Asociación Civil capacita y acompaña a mujeres marginadas de la Sierra de Zongolica para que salgan de situaciones de violencia

Escrito en VERACRUZ el

XALAPA, VER.- “Hasta que se dieron cuenta que las mujeres existimos”, dijo una de las 100 mujeres que asistieron en 2007 a la inauguración del Centro de Atención a las Mujeres, en Rafael Delgado, entrada de la Sierra de Zongolica. A 14 años, se continúa en atención a las indígenas.

La Asociación Civil (AC) Kalli Luz Marina, se formó a partir de la apertura del Centro. Una de sus fundadoras fue Luz María López de la Rica, quien relata cómo el proyecto se desarrolló tras un autodiagnóstico participativo con otra organización de Xalapa en la zona de Altas Montañas veracruzana. Los resultados fueron alarmantes: 7 de cada 10 mujeres de la Sierra vivían algún tipo de violencia.

En una urgencia por atender las problemáticas derivadas en la zona con fuerte presencia de cultura indígena, un grupo de mujeres religiosas emprendieron el proyecto de apoyo jurídico, psicológico y motivacional para romper con las violencias que viven las mujeres, bajo un manto de machismo, ignorancia y poca protección.

Kalli

Luz Marina Treviño participaba activamente en misiones religiosas auxiliando a grupos vulnerables de distintas partes del mundo. Había vivido en Roma y Colombia para apoyar como misionera, y al mismo tiempo realizar estudios de posgrado.

Durante su estancia en Guerrero, Michoacán, recabó datos sobre la violencia que viven mujeres de la zona conocida como Costa Chica de Guerrero. Un intento de violación sexual culminó en el máximo grado de violencia: su asesinato.

A 20 años del acontecimiento, su amiga cercana, Luz María, denuncia que los hijos de un casique fueron quienes arrebataron la vida de Marina. “Sencilla, inteligente, perfil de servicio muy fuerte, tímida, sonriente, sensible y muy cerca a la gente”, así la recuerda, y le hace honor a su trabajo con la agrupación que hoy lleva su nombre y continúa cambiando vidas de mujeres.

Kalli, significa casa en náhuatl. Kalli Luz Marina A.C. empodera a todas las mujeres que necesitan salir de situaciones de violencia, y como su nombre lo dice, se ha convertido en hogar de distintas caras que llegan por su cuenta o son interceptadas por la misma organización.

El 21 de marzo de 2007 alrededor de 100 mujeres llegaron a las instalaciones del Centro de Atención a las Mujeres en Rafael Delgado, en medio de incertidumbre y miedo por la respuesta de sus maridos y parejas. Hoy esas instalaciones ya se encuentran en la ciudad de Orizaba

"Los brazos, y piernas" de la asociación, como las describe Luz, son las promotoras. Ellas son mujeres que solían vivir en violencia, pertenecientes a comunidades. Kalli las capacitó para defenderse, y hoy fungen como el primer eslabón de contacto con más mujeres, pues orientan desde la misma cosmovisión

Kalli da apoyo legal, psicológico, del lenguaje, fortalecimiento personal y capacitaciones para decidir sobre qué es lo que quiere hacer sobre su situación de violencia la mujer afectada. En caso de decidir demandar, son acompañadas en el proceso y se intenta absorber los gastos de pasajes, pues son mujeres de pocos recursos, y ‘bajar’ de la sierra a la ciudad genera gastos incosteables.

“No es lo mismo cuando llegan solas a las oficinas, que cuando llegan con alguna de nosotras que ya nos conocen”, dice Luz María, “son ignoradas”.

“Kalli no es bienvenido en procesos legales, nos cierran las puertas (…) Kalli incomoda”.

Gallinas y muchos huevos, para empoderar a las indígenas

La dependencia económica de mujeres en la sierra es uno de los principales factores para que continúen tolerando actitudes violentas, físicas y psicológicas. “La mano da, pero esa mano ejerce poder”, opina Luz.

Huevos orgánicos provenientes de 47 gallineros ayudan hoy a que indígenas puedan tener su propio sustento, con ventas o trueques. Kalli creó una red de comercio justo y solidario que conecta a la sierra con la ciudad.

El precio de la pieza de cada huevo depende de su tamaño. Primero se acopian en dos centros, uno ubicado en Tlahuilco y otro en Rafael Delgado, luego se ‘bajan’ al centro de Orizaba y son comercializados. Ese proceso tiene de por medio la organización de mujeres, y el cambio de vida de entre 40 y 50 indígenas actualmente.

Algunas mujeres usan el trueque en su misma comunidad para cambiarlo por otros productos como cacao o café.

“Cada que vienen por su dinero se van bien contentas”, narra Luz, quien explica también cómo la dependencia económica ha empoderado a las mujeres, sobre su capacidad para generar ingresos, además de dignificar su trabajo. “Saben que una ‘güerota’, de ojos verdes no les puede venir a regatear”.

Los huevos que se comercializan son completamente orgánicos, y provenientes de las llamadas en el mercado “gallinas felices”, pues son cuidadas, atendidas y se mantienen saludables sin hormonas de por medio.

El consumo de este tipo de productos, además de ser amigables con los animales y medios ambiente, tiene beneficios al cuerpo. En el caso de los huevos: menos colesterol, menos grasa saturada, más vitamina A, E y Omega 3.

Luz María espera que el próximo año la situación por la pandemia mejore y se puedan festejar los 15 años de la asociación con pambazos y aguas frescas, como el día de la inauguración.

-¿Qué opina de que el día de mañana Kalli pueda tener mayor visibilidad? -Muy bien, porque lo que no se nombra, no se ve; no existe