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“Impotencia y asco”, relatos de acoso sexual en el transporte público de Veracruz

Mujeres veracruzanas narran las malas experiencias en el transporte público, donde son acosadas por hombres a la vista de todos

  • Inés Tabal G.
  • 17/02/2020
  • 20:52 hrs
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“Impotencia y asco”, relatos de acoso sexual en el transporte público de Veracruz

El hombre no dejaba de tocarse la entrepierna mientras me miraba, hasta que se sentó junto a mí y me atacó con sus preguntas, no dejaba de tocarse el miembro, vi su pantalón mojado y me dio mucho asco, como pude le dije al chófer que el señor me estaba molestando y la respuesta fue “ahorita vemos”, me sentí con miedo y vulnerable, nadie me ayudó tuve que bajarme.

Como todos los sábados Victoria Mares se disponía a tomar el carro que la llevaría a la universidad. Fue al transbordar el segundo camión de la línea Autobuses Unidos (AU) donde ocurrió la desagradable situación que la dejaría marcada para siempre.

Ella se bajó en la carretera de El Amate en el municipio de Tierra Blanca, para abordar el vehículo que la llevaría a Veracruz, pagó su boleto y se dispuso a tomar su lugar.

Al subirse se sentó en la parte de atrás de los asientos, inmediatamente notó la presencia de un sujeto que no paraba de mirarla.

“Desde que yo me subí me di cuenta que su mirada estaba medio extraña, me estaba mirando muchísimo, entonces lo que yo hice fue hacerme hacia un lado, me fui a la esquina derecha y como esos autobuses siempre están llenos empecé a darme cuenta que se estaba acercando cada vez más mientras el camión se estaba llenando, pero en la parte de atrás casi no había nadie, yo venía escuchando música cuando por inercia volteo y me doy cuenta que el tipo se estaba tocando la entrepierna mientras me miraba”

En el 2019, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) recibió siete mil 470 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de acoso u hostigamiento sexual a nivel nacional, de esta cantidad 449 fueron realizadas por mujeres del estado de Veracruz, ubicándose en el lugar número siete con más casos en todo el país.   

Impotencia, miedo, ira y repulsión son algunos de los sentimientos que expresan las víctimas que han sufrido acoso en los transportes públicos en el estado de Veracruz.

Mujeres de distintas edades, lugares y en diferentes situaciones, pero con la misma desagradable experiencia en los transportes urbanos del estado, relatan sus historias a bordo de estos vehículos en los que han tenido que soportar algún tipo de acoso u hostigamientos sexual.

PASAJEROS HACEN COMO QUE NO VEN

Incómoda Victoria tomó sus cosas y al percatarse que el carro había hecho una parada decidió moverse dos asientos hacía delante, de tal manera que el sujeto no alcanzara a verla, pero el intento fue inútil, pues la seguía con la mirada mientras se seguía tocando.

Ella hace un paréntesis de la entrevista mientras comenta que el atuendo que llevaba puesto aquel día eran unos jeans y una playera básica.

“Quiero recalcar que ese día llevaba unos jeans sueltos ni siquiera estaban ajustados, una playera normal cualquiera y traía el cabello suelto, yo no iba en condiciones provocativas como para que digan que fue mi culpa”

Victoria relata que sentía la mirada acosadora, eso le producía más miedo y al mismo tiempo una sensación de repulsión, al ver que el tipo no paraba de observarla de nueva cuenta intentó moverse de lugar, pero lamentablemente la unidad se iba llenado cada vez más y eso le impidió llegar hasta donde estaba el chófer.

Cuando quiso llegar hasta a la parte de enfrente el sujeto ya estaba sentado a su lado, mientras la hostigaba con preguntas incomodas acerca de sus referencias personales como su nombre y lugar de origen. 

Al no contestarle ninguna de sus interrogaciones el sujeto comenzó a ser más insistente, ella no supo cómo reaccionar a ese tipo de situación y solo le contestó que dejara de molestarla.

“Me empezó a decir que yo era una grosera y entonces volteo y tenía su entrepierna mojada, me dio muchísimo asco y cuando el carro hizo otra parada, le dije que se quitara porque yo me iba a bajar”

Rápidamente corrió en busca de ayuda con el chófer, pero este la ignoró por completo, mientras el sujeto discutía con ella los demás pasajeros solo observaban, la única ayuda que recibió fue de una señora que le dijo que se sentara al lado suyo.

“Le pedí ayuda al chofer y solo se le quedo viendo, le dije que el señor me estaba molestando y me dijo ‘ahorita vemos’, la señora que estaba a un lado me pidió que me sentara con ella y el tipo se bajó”

Ella describe ese momento como un instante incómodo de repulsión, pero sobre todo comenta que tenía mucho miedo de que lograra hacerle algo, a pesar de que se considera una persona muy fuerte en ese segundo se sintió débil y vulnerable.

ACOSO DIARIO EN TRANSPORTE URBANO

Otro caso similar fue el de Melanie Martínez al igual que Victoria es una estudiante que pasó por la misma situación esto en un urbano de la ciudad de Veracruz.

Comenta que ha tenido varias experiencias relacionadas al acoso y hostigamiento, aunque no dice la ruta exacta porque asegura que pasa en todos los urbanos, no importa la hora y ni cómo vayas vestida. 

Ella asegura que hay diferentes tipos de acoso, desde los sujetos que te dicen palabras obscenas sobre el cuerpo de una mujer mientras te hacen sentir incómoda, hasta los que sobrepasan la línea de la tolerancia y llegan incluso a tocarte.

Un tipo la intentó tocar mientras se dirigía a su trabajo en un urbano de la ruta Costera-Centro, cuando se percató de eso lo único que hizo fue bajarse, pues le dio miedo y vergüenza pedir ayuda a los demás pasajeros.   

“Me ha pasado varias veces ese tipo de circunstancias, cuando es así intento alejarme, usualmente intento mostrarme un poco hosca o mirarlos mal para que ellos se intimiden y se aparten, muchas veces funciona a veces no y cuando no se alejan me tengo que bajar del camión”

Explica que le han tocado algunas circunstancias en las que otras chicas pasan por lo mismo y que el apoyo que reciben es por parte de otras mujeres que son mucho más grandes que ellas pues tienen el valor de enfrentarse a estos agresores. 

HACEN A LA VÍCTIMA SENTIR VERGÜENZA

Melisa Moscoso tenía la edad de 20 años cuando fue acosada por primera vez en un transporte público, ella describe que sintió vergüenza de sí misma al sentir que el agresor la estaba tocando cuando iba parada en uno de estos urbanos.

Asegura que, al igual que Melanie, ella ha sufrido varias veces este tipo de agresiones físicas, una vez un sujeto aprovechándose que el camión iba lleno se acercó a ella y empezó a frotar su pelvis contra sus glúteos. 

Ella en ese momento le dio miedo pedir ayuda pues no sabía cómo iba a ser la reacción de los demás pasajeros, tenía el temor de que la harían sentir culpable.

“Es una situación muy angustiante, no saber qué les está pasando por su mente y porqué lo hacen, el sentimiento que se tienen de impotencia de que alguien crea que puede hacer de ti lo que le venga en gana es algo que te causa enojo”

Ahora con más años de experiencia ante estos casos ha vencido el miedo y sobre todo lo hace por defender a sus hijas, para que no pasen por algo tan desagradable.

MUJER SEGURA EN EL TRANSPORTE PÚBLICO, PROGRAMA A MEDIAS

Ante estos casos de violencia contra la mujer, el gobierno de Veracruz junto con Instituto Municipal de la Mujer reactivó hace tres meses el programa “Mujer Segura en el Transporte Público”.

Este programa busca capacitar a los conductores para que sepan cómo actuar en caso de percatarse de algún tipo de hostigamiento y acoso en contra de las mujeres.

Blanca Aquino, directora de este Instituto, aseguró que hasta la fecha llevan 529 personas capacitadas para brindar un servicio más seguro en sus unidades, son alrededor de 60 conductores de transporte público que se unieron a este programa.

Se pretende llegar a toda la zona conurbada Veracruz- Boca del Río y a los municipios de Medellín, Jamapa y Alvarado.

Aunque esta idea suena maravillosa, pues garantiza la seguridad de las mujeres en el trasporte, sigue sin implementarse al cien por ciento ya que falta activar el botón de pánico y la instalación de cámaras para su mejor funcionamiento.

Sin contar que el número de conductores no representa ni el 10 por ciento de las unidades del transporte público que circula en el área metropolitana.

Dicho programa ya se había implementado desde el año 2017 pero fue cancelado debido a la falta de recursos.

ygr