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Esteban, taxista sin piernas, cuenta cómo es ganarse la vida en Veracruz

Tras perder sus dos piernas, Esteban adaptó su taxi con tres palancas para poder trabajar en la ciudad de Veracruz

  • Inés Tabal G.
  • 22/06/2022
  • 20:53 hrs
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Esteban, taxista sin piernas, cuenta cómo es ganarse la vida en Veracruz
Esteban cuenta a La Silla Rota Veracruz cómo es trabajar en taxi en Veracruz. (Foto: Cortesía)

Esteban Toledo Aguilar, de plática amena y buena atención, recorre el puerto de Veracruz a bordo de su taxi número 8622. A diferencia de casi 10 mil ruleteros en la zona conurbada, él conduce solo con sus manos y tres bastones que adaptó a los pedales, pues hace 44 años le amputaron la pierna izquierda y hace uno la derecha.

El hombre de 67 años cuenta que la primera pierna la perdió en su antiguo trabajo como "garrotero", en Ferrocarriles de México, donde era encargado de vigilar el funcionamiento de los vagones y las vías.

"Me resbalé del carro queriendo cortar las unidades para entrar a la báscula, se salió mi pie y me tiré hacia atrás, la izquierda me la dañó completa y me la tuvieron que amputar", cuenta.

Sin embargo, eso no fue obstáculo para que se detuviera, tras perder la primera pierna el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRP) lo trasladó a la Ciudad de México para que aprendiera un curso de taquigrafía y mecanógrafo.

Años más tarde dejó de trabajar en Ferrocarriles y se dedicó al transporte público; primero condujo un camión urbano, el cual modificó con un bastón amarrado a uno de los pedales y hace 15 años consiguió un taxi para seguir trabajando. 

Debido a la diabetes que padece, también perdió su pierna derecha. Pese a que también fue un duro golpe para él y su familia, Esteban siguió con el oficio de taxista.

Acostumbrado a manejar con la ayuda de un bastón, decidió adaptarle otros dos a los pedales para que pudiera conducir su auto.

"Lo que hice fue adaptarle tres palancas, las cuales me sirven para manejar, le puse un bastón y hace un año que me amputaron la otra pierna, le adapté otros dos para seguir manejando", dice el hombre de 67 años.

Aunque en un inicio sus clientes tenían algo de desconfianza, asegura que poco a poco les mostró que puede conducir igual o mejor que las demás personas.

Para poder adaptarse a la nueva forma de manejar tuvo que practicar durante cuatro días, los cuales le sirvieron para afinar los detalles de los bastones, pues en un inició todos estaban a la misma altura, sin embargo, esto le causaba complicaciones al momento de frenar, por lo que los cambió de posición.

Pandemia lo dejó sin trabajar por tres meses

La jornada laboral de Esteban comienza desde las 7 de la mañana y termina a las 5de la tarde, en las noches decidió no trabajar por temas de inseguridad. 

Hasta abril del 2022, la Agrupación Nacional de Taxistas, registró al menos 40 asaltos a conductores del servicio público en modalidad de taxi, de la zona metropolitana Veracruz-Boca del Río, Medellín de Bravo.

Asegura que pese a su condición no puede dejar de trabajar, pues su esposa depende de él, ya que se encuentra enferma de los riñones, por lo que debe de pagar los medicamentos que requiere.

Además, hace dos años compró el taxi con el que trabaja, por lo que cada temporada debe de abonar a la deuda que tiene.

"Hay días buenos y días malos, hoy hubo poco pasaje porque son días que ya pasó la quincena y baja el pasaje y después del covid la situación económica no ha llegado a como estaba antes, pero el taxi sí deja para sacar los gastos", dice.

Debido a la pandemia por covid y a los aumentos de contagios que hubo en el gremio taxista, Esteban dejó de trabajar durante tres meses.

Durante todo este tiempo invirtió los pocos ahorros que tenía para poner un puesto de verduras en su casa, con el que sobrevivió el tiempo que dejó el taxi.

"Con la bocina que tengo en la casa anunciaba y vendíamos bolsas de tomate, cebolla, limones y ahí íbamos, que bolsas de chicarrones de todo, ahí mi mujer atendía y ratos yo cuando se sentía mal".

Pese a que contaba con un seguro de gastos médicos contra un accidente o la pérdida de alguna parte de su cuerpo, no le quisieron dar el dinero que estipulaba el contrato para cubrir parte de los gastos que le generó, la amputación de su pierna y los días que no trabajó.

"Ahorita ando sobre el seguro, un licenciado me está ayudando, pero le contestaron que, porque no fue en un accidente, pero en el banco nunca me dijeron que me vendían un seguro, yo no me entere hasta ahora".

Sufrió de discriminación por su condición

Aunque logró adaptarse a los cambios que su discapacidad le puso, durante los primeros años que le amputaron la primera pierna sufrió de discriminación laboral, pues al intentar buscar trabajo como taxista no lo querían contratar.

"La primera vez que busqué trabajo como taxista, no me querían dar. Recuerdo cuando llevé mis papeles a un servicio de taxis, el señor que atendía me vio que no tenía una pierna y solo me dijo que no se iba a arriesgar en poner su carro en mis manos, me sentí mal y me regrese a mi casa triste, porque yo necesitaba el trabajo, pero lo tome como cualquier cosa", se lamenta.

De acuerdo con datos más recientes de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, de los 7.7 millones de personas que tienen alguna discapacidad, únicamente 38.5 por ciento cuenta con un empleo.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la población con discapacidad experimenta mayores tasas de desempleo e inactividad económica en comparación con las personas sin discapacidad.

Los hombres que sufren de alguna discapacidad tienen mayor tasa de ocupación laboral con 52.1 por ciento, en tanto las mujeres son 27.3 por ciento

Estudiantes del Conalep modificarán su auto

Tras conocer la historia de Esteban, estudiantes del Conalep del Club de Robótica en Veracruz, a cargo del docente Víctor Leyva Negrete, se contactaron con él para ayudar a mejorar la modificación del taxi y así hacerlo más cómodo.

De acuerdo con Víctor Leyva pretenden hacer la adaptación completamente mecánica, el sistema se manejará con poleas, chicotes y palancas para que Esteban pueda tener el acceso directo a los pedales, pero desde una posición más cómoda.

"Los materiales vamos a tratar que sean donados por parte de la escuela y quizás nos llevemos unos dos o tres mil pesos en materiales. En el armado van a participar chicos de sexto semestre que llevan cursos de soldadura industrial y de cuarto semestre de robótica y de segundo", agregó el docente.

Se espera que todo el proceso de armado dure dos semanas, mientras que la colocación se realizará en un día, con tal de no ocupar muchas horas laborales de Esteban, pues necesita de su taxi para trabajar.

Esteban confía que con esta modificación pueda conducir con más comodidad, aunque ya se acostumbró a sus tres bastones, no desiste de la idea de poder brindar a sus clientes un servicio de calidad y sobre todo que se sientan seguros al momento de viajar con él.


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