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Entre abandono y crisis, locatarios del Polvorín sobreviven a pandemia

Locatarios del mercado Polvorín sobreviven a bajas ventas causadas por la pandemia de covid y la falta de apoyo para promover el lugar

  • Inés Tabal G.
  • 24/11/2020
  • 19:40 hrs
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Entre abandono y crisis, locatarios del Polvorín sobreviven a pandemia
Locatarias del mercado Polvorín en la ciudad de Veracruz sobreviven a crisis por covid.

Ubicado en la avenida Raz y Guzmán de la ciudad de Veracruz, a un lado del Instituto Tecnológico de Veracruz, está el mercado Polvorín, al caminar por la calle las instalaciones lucen desérticas con apenas un pequeño local de comida abierto, pero al adentrarse al lugar el movimiento deja entrever las pocas personas que sobreviven después de tres décadas de su edificación.

Ana María lleva esos 30 años trabajando dentro del mercado Polvorín, al igual que otros 25 locatarios que pese al deterioro y el abandono en el que se encuentran sus instalaciones, sobreviven a las bajas venta que trajo la pandemia del covid-19.

Justo a dos locales de la entrada principal está su tienda de abarrotes, al lado una fila de cortinas permanece cerradas desde hace ya varios años, ella ve con tristeza como el lugar donde lleva trabajando por tanto tiempo se está cayendo a pedazos.

Más de la mitad de los comercios se encuentran en abandono, con las láminas oxidadas, lo que provocó que en algunos el repello y las paredes se cayeran, mientras que la maleza crece en su interior.

 

Los pocos que se mantienen en pie son gracias al mantenimiento que los mismos locatarios les dan, asegura Ana María.

“Es nuestra manera de mantenernos, de sostener a nuestras familias, a nuestros hijos. Es lo que hacemos, de esto sobrevivimos”, dice.

Pese a todo lo anterior, los 25 locatarios que llevan la misma cantidad de tiempo que el mercado, todos ellos adultos mayores, siguen trabajando dentro del sitio, ya que aseguran es el único sustento con el que cuentan.

Bajas ventas por pandemia los orilló a reinventarse

La pandemia del covid fue otra de las pruebas a las que se tuvieron que enfrentar, ya que al igual que muchos comercios la falta de clientes y la cuarentena ocasionó que sus ventas decayeran.

“La gente tenía miedo de salir, muchos de aquí optamos por tener el servicio a domicilio, entre nosotros mismos echarnos publicidad en las redes sociales”, comentó Daysi.

Ella es la segunda generación que se encuentra trabajando junto a su madre Ana María. Debido a que muchos clientes dejaron de ir al mercado por la pandemia, tuvieron que realizar volantes para así volver a reactivar la economía del sitio.

Debido a que el lugar se encuentra en mal estado y a simple vista parece que nadie trabaja dentro, las ventas se complicaron más durante la emergencia sanitaria.

30 años de abandono y falta de presupuesto impiden rehabilitación

A pesar de que el Ayuntamiento de Veracruz pretende reactivar la economía dentro del mercado con la rehabilitación de algunos locales, la fachada del lugar y el techado impiden que el sitio tenga una mejor vista al público, aseguraron los locatarios.

“Hay promesas de meter nueva gente, nuevos giros, volver a llenar los locales, pero la misma gente conforme los van metiendo se va desanimando a irse, porque el público no entra, al verlo que está completamente en ruinas y no entramos en un presupuesto”, aseguró Daysi.

Son alrededor de 560 locales que hay dentro del lugar, la mitad son del Ayuntamiento de Veracruz, de estos están vendidos oficialmente aproximadamente 250, mientras que solo 25 son ocupados por comerciantes.

Entre 40 y 50 millones de pesos son los que se necesitan para rehabilitar por completo el mercado Polvorín, aseguró el director de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, Luis Román Campa Pérez.

La inversión se eleva porque 75 por ciento de su techado no existe, al igual que en la mayoría hace falta instalaciones de luz, agua y drenaje, el área que comprenden el mercado es de 80 metros de frente por 100 de fondo, lo que causa que sea un lugar de extensas dimensiones y el gasto es más grande.

“La falta de fondos ocasiona que no se pueda invertir en la rehabilitación del mercado”, aseguró Luis Román Campa.

María del Rosario, otra de las locatarias mencionó que hace algunos años el mismo Ayuntamiento acondicionó algunos locales para que volvieran a ser usados por comerciantes ambulantes del centro, pero que tras la baja afluencia de personas y las nulas ventas que percibieron desistieron del intento y se fueron.

Por lo que aseguran que, además de la rehabilitación hace falta publicidad dentro del mercado para que se dé a conocer y no sea considerado un “sitio fantasma” como algunas personas le llaman.