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“Dios, no te lleves a mi Jacob”, ruega madre de niños envenenados

Adriana y su hermano Jacob comieron un pan con veneno cuando jugaban en el patio de su casa; ella falleció, él lucha por su vida

  • Fluvio Cesar Martínez / Corresponsal
  • 25/06/2021
  • 12:55 hrs
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“Dios, no te lleves a mi Jacob”, ruega madre de niños envenenados

SOTEAPAN, VER. – Hermila salió de su domicilio hacia la escuela primaria donde estudian sus hijos en el municipio de San Pedro Soteapan. Ella y otros padres de familia tendrían una reunión para fijar lineamientos sobre el regreso a clases. A la par, en su casa, estaba por ocurrir una desgracia.

Habían pasado 20 minutos de la junta, cuando Hermilia recibió una noticia fatal. De la escuela le avisaron que tenía una llamada, que era urgente: sus hijos Adriana y Jacob, de cinco y siete años, se habían envenado en su casa.

Adriana y Jacob jugaban con sus dos hermanos mayores en el patio de su casa, fue ahí donde encontraron una pieza de pan, sin pensarlo lo levantaron y mordieron un pedazo cada uno.

Pero los menores no sabían que ese pan de harina había sido arrojado por una persona desconocida, pero con un polvo venenoso, -quizá para matar a algún animal. Adriana y Jacob comenzaron a toser y a quejarse ante el asombro de sus hermanos. Después cayeron al suelo.

Los hermanos avisaron a sus vecinos quienes, a su vez buscaron la forma de contactar a Hermila quien ya se encontraba en la escuela. “Me llamaron al comité y me dijeron que dos de mis hijos se estaban muriendo”, cuenta Hermila, quien permanece en la entrada del hospital, sin dormir, en espera de un milagro.

La localidad de San Antonio se ubica a 12 kilómetros de la cabecera municipal en la zona serrana del sur de Veracruz y cuenta con casi 300 habitantes, entre ellos Hermila y su familia; la mayoría de ellos viven del campo y el comercio local.

Vecinos y Hermila buscaron apoyo de autoridades locales y trasladaron a los dos menores hasta un hospital rural de Tonalapa, ubicado en Huazuntlán en la zona serrana. Sin embargo, el traslado demoró más de una hora y ya había daños severos en los organismos de Adriana y Jacob.

Los menores se encontraban inconscientes y de inmediato fueron atendidos por los médicos del nosocomio, quienes se percataron que Adriana ya no respiraba y confirmaron que había fallecido.

“Mi niña de cinco años falleció y mi niño ahora está grave por culpa de ese veneno”, lamentó Hermila.

A pesar de los daños que presentaba, los médicos dijeron a Hermila que tenían que trasladar a Jacob al Hospital Regional de Coatzacoalcos “Dr. Valentín Gómez Farías”, a una hora y media de camino donde hay mejores condiciones para su tratamiento.

El padre de los niños se quedó en Tonalapa para realizar los trámites y recuperar el cadáver de Adriana. Jacob llegó después del mediodía al Hospital de Coatza a bordo de una ambulancia, con un diagnostico reservado.

Para poder intervenirlo fue intubado y sedado al cien por ciento, pues de lo contrario los médicos no podrían trabajar. Hasta este 26 de junio el menor continuaba sin reaccionar. Hermila espera un milagro.

En la entrada al hospital, sobre la avenida Benito Juárez en el centro de Coatzacoalcos, se encuentra la madre sentada en una silla de plástico, en medio de la desesperación.

Sus ojos ya se cansaron de llorar y pide a Dios por sus hijos, dice que al enterarse de la muerte de la más pequeña de la familia su cuerpo se desvaneció y las fuerzas la abandonaron, sin embargo, no tuvo de otra más que levantarse y seguir luchando desde fuera del hospital con su hijo.

“No se cómo está ahorita, pero no tengo de otra más que esperar, yo le pido a Dios que no me quite a mi otro hijo, ya se llevó a una”, expresó la madre desconsolada.

“¿Por qué arrojan cosas envenados?, ya mataron a mi hija y no tengo como salir de aquí”

Hermila pide ayuda de la población pues asegura que salió sin dinero de su casa y no tiene cómo cubrir los gastos y comprar lo que piden en el hospital. Ante ello, algunos habitantes de Coatzacoalcos se solidarizaron con la joven mujer y le han llevado apoyos en efectivo y alimentos.

La angustia sigue apoderándose de Hermila quien reclamó a aquel que aventó esta pieza de pan envenenada y que le arrebato la vida a su hija.

”¿Por qué arrojan cosas envenados?, ¿por qué quieren matar animales?, no se dan cuenta que hay niños y ya mataron a mi hija, ellos no sabían nada y mi hija ya murió”. Ella, en medio de la zozobra, pide que el caso sea investigado por autoridades.