Comer o estudiar: el dilema de Toño y Carlos en el regreso a clases

Comer o estudiar: el dilema de Toño y Carlos en el regreso a clases

El regreso a clases presenciales para Toño y Carlos no fue igual que el de otros niños, junto con su madre deciden si comprar tortillas o poner una recarga

ESTADOS
  • Isabel Ortega y América Iratze
  • 03/10/2021
  • 08:09 p.m. hrs
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XALAPA, VER.- Luis Antonio de ocho años, se incorporó a clases presenciales en la escuela Patria, ubicada en la calle Francisco Moreno, en la colonia Ferrer Guardia de la ciudad de Xalapa, capital del estado de Veracruz.

Vive en Los Pinos, en la parte trasera de la Fábrica de San Bruno, por lo que debe caminar al menos un kilómetro para tomar clases cada tercer día.

El pequeño, que cursa tercero de primaria, volvió a clases presenciales desde el 31 de agosto, su mamá firmó la responsiva que envió la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) para regresar a las aulas. Ella sólo tiene un teléfono celular, y si le pone una recarga, de tan solo 10 pesos, no le alcanzaría para comprar tortillas.

Juan Carlos, hermano de Luis Antonio, corre con más suerte, él ocupa el teléfono móvil de su madre para tomar clases de primero de secundaria. En su caso una vecina le compartió su clave de Internet, solo debe dar un par de pasos para tener señal de Wifi, conectarse y recibir la tarea que le asignan sus maestros.

Los dos menores de ocho y 12 años son hijos de Jovana, quien desde hace cinco meses está en búsqueda de un trabajo de medio tiempo. Necesita ocuparse en la mañana para tener un ingreso seguro, y así alimentar a sus hijos y pagar la renta; por la tarde debe tener tiempo libre para llevar a Luis Antonio a la escuela y supervisar sus tareas.

En Xalapa viven 488 mil 531 habitantes, lo que la convierte a la capital en la segunda ciudad más poblada del Estado. Más de 16 mil 400 personas viven en pobreza extrema y otros 27 mil 336 habitantes son considerados como población vulnerable por ingresos, datos del censo poblacional del INEGI.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer 43.9 por ciento de la población en México vivía en situación de pobreza en el país en el 2020, lo que se traduce en 55.7 millones de personas.

El diagnóstico de la medición de la pobreza del Coneval detalla que, para el 2020, 19.2 por ciento de la población nacional vivía con un rezago educativo; 28.2 por ciento con carencias de acceso a servicios de salud; 52 por ciento con falta de acceso a la seguridad social; y 22.5 por ciento con carencias de acceso a la alimentación nutritiva de calidad.

Se trata de familias como las de Juan Carlos y Luis Antonio, que cuentan con ingresos económicos insuficientes para una alimentación nutritiva y al mismo tiempo la contratación servicios de Internet o televisión, indispensables para las políticas en materia de educación implementadas durante la pandemia.

En el año 2020, como consecuencia de la pandemia del virus SARS CoV-2 se perdieron más de 50 mil empleos en Veracruz, afectando principalmente al sector de servicios y comercio, datos que reporta el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

JUAN CARLOS SE DESMAYÓ POR NO COMER Y VIDEO SE VIRALIZÓ

La familia de Jovana se hizo viral el lunes 29 de agosto, cuando xalapeños difundieron a través de redes sociales a Juan Carlos, su hijo mayor, que se había desmayado en el centro de Xalapa, mientras se dirigían a pedir ayuda a la asociación Cáritas, pues ya llevaban una semana sin alimento.

La condición de pobreza de la familia es habitual, Jovana ganaba el salario mínimo; regularmente se ocupa en el sector comercio apoyando en la atención al cliente. No obstante, el dinero le alcanzaba para pagar la renta -mil pesos al mes- y tener alimentos necesarios para sus hijos.

Jovana forma parte del 52.8 por ciento de la población con un ingreso inferior a la línea de pobreza, de acuerdo con los resultados de la medición de la pobreza publicados por el Coneval con datos actualizados hasta el 2020.

Desde su despido, en abril de este año, su condición económica se complicó, la poca reserva de dinero y alimentos se acabó y llegó el momento en que ya no tenía nada para comer.

“De estos meses que estuve sin trabajo, los alimentaba nada más con arroz, frijol y tortilla. Ya después se me acabo el arroz y ya nada más con el frijol, después los frijoles se acabaron. Estuvimos una semana sin comer los tres”, platica.

Cuando se quedó sin trabajo empezó a vender PAN casa por casa, invertía 75 pesos al día y, cuando lograba vender todo, tenía una ganancia de 25 pesos, que usaba para comprar tortillas, y el resto lo reinvertía.

La venta la obligaba a caminar varias cuadras, situación que se complicaba pues al consumir poco o nulo alimento se cansaba fácilmente. A consecuencias del huracán Grace, la lluvia que cayó por varios días limitó su venta; sus hijos que tenían hambre se acabaron el pan que debía revender en la colonia.

Fue entonces que se quedó sin dinero, sin producto para venta y sin forma de alimentar a sus hijos, por lo que acudió a Caritas, al DIF y al Ayuntamiento para pedir apoyo alimentario, en cambio, no tuvo respuesta positiva de parte de las autoridades.

LLAMADO A LA SOLIDARIDAD EN REDES SOCIALES LES PERMITE COMER 

Después de que se hizo viral la foto del menor, que se desmayó por falta de alimento, en grupos de Facebook se hizo un llamado a la solidaridad para la familia de Jovana, por lo que recibió varias despensas y algunas personas le donaron dinero en efectivo, lo que le permitió pagar un mes de renta.

Las personas llevaron despensas para comer, así como ropa usada. Aquella que no les quedó a los tres integrantes de la familia la ha usado para la venta. Ir a algunos mercados sobre ruedas los lunes, miércoles y viernes le garantizan de 25 a 70 pesos al día, pues debe pagar el derecho para instalarse en la calle, “son 15 pesos para el permiso”. 

Con ese dinero suele comprar tortilla, tomate y cebolla que usa para cocinar el frijol, arroz y sopa, que le donaron de alimento.

Hace un par de semanas, una conocida le recomendó acudir al comedor comunitario del DIF, en un inicio les brindaron una comida por cinco días consecutivos. Recientemente le comentaron que ahora sólo podrán apoyarlos los lunes, miércoles y viernes, “incluso nos dijeron que hay un comedor gratuito en 20 de noviembre”, comenta la madre de familia.

A raíz de la pandemia, el Ayuntamiento de Xalapa habilitó cuatro comedores comunitarios en las diferentes zonas de la ciudad, en los que se ofrecen 350 comidas diarias a personas en condición de pobreza.

Jovana cuenta que en el DIF municipal fueron valorados por un médico, los tres tiene problemas de anemia; además reciben atención psicológica para tratar de sobrellevar la condición económica que les genera estrés y ansiedad.

El médico y el psicólogo le prescribieron complejo B, ácido fólico y calcio, así como relajantes. A dos semanas de que le entregaron la receta no ha logrado surtirla al 100 por ciento, no tiene dinero suficiente para comprar los fármacos, y aunque ha pensado en pedir apoyo en Cáritas, debe caminar al menos cuatro kilómetros de distancia desde Los Pinos al Centro de Xalapa.

DEBE BUSCAR NUEVA VIVIENDA, EL TERRENO DE LA CASA QUE HABITA SERÁ VENDIDO 

Jovana, Luis Antonio y Juan Carlos viven en la calle Bugambilias en la Colonia Los Pinos, que se ubica a 15 minutos del centro de la ciudad. 

La vivienda con dos cuartos en la que conviven tiene un par de camas, una pequeña mesa, así como algunos bancos y sillas de madera con asientos deteriorados, además de un refrigerador oxidado y una pequeña parrilla eléctrica donde se cocina.

La casa está ubicada en la parte alta de la calle, para acceder a ella se deben subir al menos 50 escalones; el color rosa del exterior, que resalta de entre el resto de las viviendas, contrasta con los muebles viejos y las bolsas acumuladas que debe cargar Jovana cada vez que va al mercado sobreruedas.

A un lado de la vivienda se encuentra un pequeño lavadero en donde Jovana enjuaga los trastes y la ropa de los pequeños, que renovaron su guarda ropa con parte de lo que donaron los xalapeños.

Recientemente el casero le confirmó a la madre de familia que va a vender el terreno, por lo que le pidió ponerse al corriente con las rentas vencidas y buscar otra casa. 

Las opciones que ha encontrado superan sus posibilidades de pago, y aquellos cuartos que son un poco más accesibles están llenas de moho, lo que afecta a Juan Carlos que es alérgico a la humedad.

Por lo que además de un empleo, Jovana necesita una casa para vivir con su pequeña familia, pues, aunque reconoce que tiene a su mamá y una hermana, siempre ha sido independiente y se ha hecho responsable de la manutención de sus dos hijos.

FALTA DE CELULAR OBLIGÓ A LUIS ANTONIO A IR A CLASES PRESENCIALES

El 31 de agosto inició el ciclo escolar 2021-2022 en todos los planteles de educación básica en Veracruz. Padres de familia en acuerdo con los directivos abrieron algunas escuelas en la ciudad y brindar educación en modalidad presencial.

Jovana decidió que Luis Antonio, el menor de sus hijos, debía regresar a las aulas de la Primaria Patria, ubicada en la calle Francisco Moreno a un kilómetro de su casa, pues no tenía un teléfono celular para tomar clases virtuales.

Según datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales (ENCCA) 2018, elaborada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones en México, 257 mil 146 niñas, niños y adolescentes (1.08 por ciento de la población de entre 7 y 17 años) no tiene acceso a televisión (4.47 por ciento), a radio (54.72 por ciento), ni a internet (24.84 por ciento), por lo que no pueden estudiar a distancia.

Contra estas limitaciones, los hijos de Jovana cursan el turno vespertino, por lo que el mayor, a quien no le ofrecieron la opción de asistir a la escuela, toma clases virtuales y Luis debe acudir a las aulas. A la fecha va sin uniforme, pero su mamá prevé que usará el de Juan Carlos.

En ambas instituciones le pidieron cuota de recuperación y algunos insumos de limpieza, con el argumento que la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) no les entregó los kits que se anunciaron.

En la primaria está pendiente el pago, prevé que deberá reunir de entre 350 y 400 pesos, no obstante, el dinero se podrá entregar más adelante.

En la secundaria le cobraron 750 pesos, para pagarlos pidió ayuda en la Iglesia de San Bruno, por lo que ese gasto ya lo cubrió. En el caso del uniforme de Juan Calos le donaron uno del diario y el deportivo, “pero me comenta una mamita que a lo mejor cambien el uniforme, entonces, estamos esperando”.

Comenta que ella evita ponerle recarga a su celular, prefiere comprar un kilo de tuna para comer o tortilla.

En la primera semana de clases pidieron a Luis Antonio llevar una libreta, gel antibacterial, y cubrebocas puesto, así como uno de reserva. Como no tienen dinero para comprar uno nuevo todos los días, cada que el pequeño llega a su casa lo lava para poder usarlo al otro día.


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