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Bomberos de Veracruz: tragahumos que viven de donativos

Aunque carecen de apoyos, Ley que regula a los bomberos en Veracruz quedó como “letra muerta”, mientras ellos se disculpan por no cumplir

  • CARLOS CAICEROS/ CORRESPONSAL
  • 10/02/2021
  • 09:30 hrs
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Bomberos de Veracruz: tragahumos que viven de donativos

Motivado por la cultura de trabajo de donde proviene, “Roberto” afirma que va a salir delante de este nuevo reto que la vida le pone en plena pandemia de covid-19.

Hace unos días perdió su patrimonio cuando un incendio causado por un tanque de gas consumió su negocio, la panadería “Pao”, ubicada en el centro de Tlapacoyan.

“Lo material se recupera a base de esfuerzos (…) Me da gusto lo que logré, volverlo a lograr me daría más gusto”, dice enfático y con optimismo.

El incendio, además de la tragedia, evidenció las condiciones vulnerables en las que operan los cuerpos de bomberos en Veracruz y particularmente en aquel municipio, pues los tragahumos no tuvieron cómo sofocar las llamas.

Incluso los integrantes del Patronato subieron un mensaje en sus redes sociales pidiendo disculpas a la población, señalando que tuvieron que pedir la ayuda de colegas del municipio vecino de Martínez de la Torre para atender el siniestro.

Actualmente, en la entidad ninguna autoridad en los tres niveles de gobierno ha apostado por fortalecer a las corporaciones, que en muchas ocasiones sobreviven gracias a la caridad de los habitantes o pequeños donativos.

En ese contexto, tuvieron que pasar casi 150 años, desde el 22 de agosto de 1873 cuando se creó el primer cuerpo de bomberos del país en esta entidad, para que Veracruz aceptara “regular” y garantizar condiciones mínimas para quienes conforman estas instituciones.

A la fecha, es uno de los tres estados que cuenta con una Ley que regula a su cuerpo de bomberos; sin embargo, ello no se ha traducido en mejoras para que cumplan su labor.

A casi tres años de la creación y publicación, el Estado sigue sin un reglamento que garantice al menos un presupuesto para quienes se juegan la vida apagando el fuego.

“PEDIMOS UNA GRAN DISCULPA”

Entrevistado al respecto, uno de los allegados a la familia que perdió parte de sus pertenencias en el incendio del 2 de febrero en la panadería “Pao”, admitió que, si bien tuvieron pérdidas materiales, la oportunidad de seguir con vida es invaluable.

No obstante, aunque es una familia que proviene de una cultura del esfuerzo y el trabajo, en los casi 19 años elaborando panes, “Roberto” reconoce que sí se ha resentido el episodio, que se suma a las limitaciones propias de la pandemia, aunque confía salir adelante.

“Lo material se recupera a base de esfuerzo, trabajo y determinación de la persona. También cuenta mucho la autoestima de la persona, yo nunca he sido de dinero, me costó, me va a volver a costar, pero es un logro. Me da gusto lo que logré, volverlo a lograr me daría muchísimo gusto y me motiva”, señaló.

Mientras las llamas consumían su local, al lugar acudieron voluntarios del H. Cuerpo de Bomberos, que sin embargo nada pudieron hacer para controlar el siniestro. Ante la falta de equipo y personal, debieron solicitar apoyo de los bomberos de Martínez de la Torre.

Las limitaciones de la corporación originaron todo tipo de comentarios y desnudaron las carencias en las que están sumidos los integrantes voluntarios.

Ante ello, ofrecieron disculpas a la población de Tlapacoyan por la familia “que ahora ha perdido un patrimonio, debido a que un voraz incendio ha consumido su fuente de empleo y de ingresos”.

“Esto en la inteligencia de que como personal voluntario no percibimos un solo peso de gratificación, por arriesgar nuestras vidas en incendios como el que se suscitó el día de hoy en pleno centro de Tlapacoyan”, señalaron.

Cabe señalar que sólo en Tlapacoyan, los elementos han tenido que recurrir a todo tipo de métodos para recaudar fondos: rifas, donativos, recaudaciones.

Apenas este martes, a través de sus redes sociales, promocionaban a una taquería local que se comprometió a que todas las ventas del día serían destinadas a la corporación, para la compra de insumos y herramientas para la realización de sus labores.

BOMBERO Y SACERDOTE

De los casi 800 bomberos que hay en el estado de Veracruz, es la zona norte de la entidad la que menos presencia de tragahumos tiene, de ahí que los existentes, como en el caso de Tlapacoyan, no se den abasto.

Oscar Fabricio Martínez Limón, bombero y además sacerdote en Córdoba, explica que el equipo completo para un solo voluntario -compuesto de chaquetón, escafandra, guantes y demás-, cuesta alrededor de 80 mil pesos.

Enfatiza que dicho monto prácticamente es imposible de recaudar a través de colectas y donativos, de ahí que las autoridades deberían garantizar su seguridad, aunque en su opinión “falta voluntad política”.

Detalló que sólo en Córdoba hay una auténtica profesionalización de bomberos, aunque son un número menor, pues no más de una docena de veracruzanos están certificados para el combate a los incendios.

“Estamos trabajando para que los bomberos de Veracruz estén certificados en estándares de competencia porque por un lado es una especie de compromiso sagrado ante la población: en cambio nosotros le podemos exigir al gobierno ese cuidado que le corresponde; pero debe haber la seguridad de que tú sabes hacer las cosas que dices hacer”.

Indicó que en la medida que sean cumplidos estos dos ejes, se podrá transitar hacia posibilidad de mejora en las condiciones en las que trabajan.

Agregó que si bien el ayuntamiento de Córdoba dona mensualmente la cantidad de 20 mil pesos y Fortín aporta 5 mil, en el caso de la corporación donde labora, ello solo cubre el costo operativo de los vehículos y herramientas.

Tan sólo la unidad que tienen en servicio para atender una emergencia, en segunda mano, tuvo un costo millonario, a lo que se suma el resto del equipo indispensable para cuidar de la ciudadanía.

“En justicia, nosotros deberíamos tener como bomberos en todo el estado de Veracruz y en el país, deberíamos tener seguro social y no tenemos la gran mayoría; además todos deberíamos tener seguro de vida y no todos lo tienen”, lamentó.

Martínez Limón agregó que las actividades a las que recurren para recaudar fondos no distan mucho de las que llevan a cabo otros colegas en el resto de municipios, con resultados similares.

“Nosotros hacemos nuestra campaña de colecta por lo del aguinaldo. La mayor parte de esa colecta que se hace se ocupa efectivamente para los aguinaldos que se les da a todos los bomberos de Córdoba y hay otra parte que se destina para alguna necesidad operativa.

“Se ve muy bonito que un bombero se ponga su traje y esté en la esquina, en un cruce de un semáforo con su casco y su botecito recogiendo algo, pero si lo ves de otra forma, ningún bombero tendría que hacer eso. ¿Por qué tenemos que decirle al gobierno y a la sociedad ‘pélenme aquí estoy´?”.

El vicario de la Parroquia San José, en Omealca, señala que los riesgos de quienes integran estas corporaciones han incrementado a raíz de la pandemia por coronavirus.

En su opinión los bomberos, al igual que la Cruz Roja y otras instituciones, atienden casos que están directamente relacionados con enfermos del virus, principalmente en traslados, lo que los coloca en una situación vulnerable al igual que los médicos en primera línea.

Al respecto, sostiene que deben ser contemplados para la aplicación de las vacunas.

Sobre su integración como bombero y sacerdote, confiesa que Dios le dio la cualidad de soportar “situaciones traumatizantes, sobre todo en las cuestiones de accidentes.

Además, recordó que la fundación del cuerpo de bomberos en Córdoba fue gracias a un cura de la zona.

“Ahí soy feliz, lo digo honestamente. Al principio fueron muchas incomprensiones, humillaciones, pero se ha ido descartando y ha durado más el deseo de servir, el espíritu de ayudar a la gente. Mi mayor ilusión es seguir siendo bombero hasta que Dios me recoja”.

LEY DE BOMBEROS, LETRA MUERTA

Los bomberos de Tlapacoyan advirtieron que esperan que, en estos tiempos electorales, ningún candidato se erija como defensor de esta causa. Por su parte, en Córdoba Oscar Fabricio Martínez Limón lamenta falta de voluntad política.

Apenas el 20 de agosto de 2018 se publicó en la Gaceta Oficial del Estado la Ley de los Cuerpos de Bomberos del Estado de Veracruz, avalada a propuesta del Grupo Legislativo del Partido Acción Nacional (PAN).

En ella se reconoció que los cuerpos de bomberos cumplen funciones vitales para la sociedad, en especial la contención y combates de incendios de todo tipo, tanto urbanos como forestales, el rescate de personas y el servicio de primeros auxilios para los heridos.

La ley establece que existen tres clases de bomberos: voluntarios, profesionales o pagados por algunas administraciones públicas municipales, aunque los recursos económicos con que cuentan principalmente se dividen en aportaciones de los patronatos, municipales, del Gobierno del Estado, colectas, apoyos empresariales y la venta de agua.

En el proyecto señaló que a pesar de la enorme aportación que los cuerpos de bomberos le hacen a la sociedad, son grupos de personas en situación de desventaja y desprotección laboral y financiera, pues algunos dependen casi de forma absoluta de patronatos y donaciones voluntarias.

Ante ello, se estableció en la Ley que deben ser constituidos como un servicio público especializado y de emergencias.

Así, la fracción IV del artículo 1 destaca la importancia de reconocer y dotar de recursos económicos, materiales, tecnológicos, además de infraestructura, a los diversos cuerpos de Bomberos y/o asociaciones civiles del Estado de Veracruz que tengan como objeto social equipar, capacitar y mantener a las referidas instituciones.

Sin embargo, para la dotación de presupuesto, la Ley es ambigua al señalar que el Gobernador puede destinar una partida, a la que no está obligado; esta función, la releva primordialmente a los gobiernos municipales, que igualmente no la llevan a cabo. Por esta razón, los recursos quedan en manos de los patronatos.

Ello sin importar que la propia Ley enumera al menos 17 tareas obligatorias distintas a la de sofocar incendios, como rescatar personas en accidentes, podar árboles y hasta delimitar áreas de cables de alta tensión caídos.

La Ley establece como una de las obligaciones de los comandantes de los cuerpos de bomberos, supervisar que el servicio a la población no sea interrumpido “bajo ningún supuesto”, lo que explicaría como aun y cuando carecen de los recursos adecuados, los bomberos de Tlapacoyan acudieron a brindar ayuda.

Pero esta no es la única regulación legal para esta institución. La Ley de Protección Civil y la Reducción del Riesgo de Desastres para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, publicada en la Gaceta Oficial el 1 de agosto de 2013, ya establecía lineamientos que tampoco se cumplieron.

Al igual que la reciente Ley, señala la posibilidad de que el Gobernador del Estado considere una partida específica que garantice, en el marco del Sistema Estatal de Protección Civil, la mejor operatividad de los Cuerpos de Bomberos.

Dicho marco igualmente deja la responsabilidad a cada presidente municipal de incluir en el respectivo Proyecto de Presupuesto de Egresos los recursos destinados a estos propósitos.

De manera más reciente, la actual LXV Legislatura, con mayoría morenista, se ha posicionado en más de una ocasión por supuestos beneficios para este gremio, aunque en los hechos, han quedado en meras participaciones mediáticas.

Tal es el caso del Grupo Legislativo PRI-PVEM, que en mayo de 2020 presentó una iniciativa que buscaba reformar el Código Penal con la finalidad de establecer que las sanciones por discriminación fueran el doble cuando se cometieran en contra de instituciones que atienden emergencias, como los bomberos, ello en el marco del combate al coronavirus.

Asimismo, el diputado Omar Miranda llamó en 2019 al Ayuntamiento de Xalapa a destinar recursos necesarios a la corporación para prestar sus servicios, esto a través de un Anteproyecto de Punto de Acuerdo.

Dicho posicionamiento se dio luego de las pretensiones del propio Ayuntamiento de cobrar a los bomberos el agua que utilizaban para sofocar los incendios en la capital del Estado.

Otros servicios, como el de energía eléctrica, también se ha pretendido cobrar a los apagafuegos. En el caso de la estación de Orizaba, presentaba hasta enero del 2019 un adeudo de 363 mil pesos de luz, recursos con los que no contaba.

A nivel nacional el de los tragahumo también ha sido un tema de discusión. La Senadora Lilly Téllez del PAN presentó a finales del mes de noviembre de 2020 una iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se adiciona la fracción II del artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de bomberos.

Con ella busca regular el funcionamiento, organización, derechos, obligaciones, prestaciones laborales y principalmente que el presupuesto que se les destina no dependa de donativos.

La iniciativa busca darle facultades al Congreso de la Unión para que regule sobre esta materia, actualmente reservadas para los Estados, en términos del 124 Constitucional, lo que ha ocasionado que no exista uniformidad en los criterios para establecer condiciones adecuadas a las corporaciones.